Normas de convivencia

     
 

El hecho de vivir en comunidad supone tener presentes unas elementales normas de convivencia que, basadas en el respeto y la comprensión mutua, han de ser asumidas cordialmente por todos ya que contribuyen eficazmente a la buena marcha del Convictorio.

    
 

 Uso de las instalaciones

    
 

Toda la casa, por ser un edificio de carácter público, está sometida al régimen de no fumar. Por tanto, salvo en la propia habitación y procurando no provocar la activación de la alarma anti-incendios, está prohibido fumar en la casa.

Cada una de las habitaciones tiene acceso directo a internet de banda ancha que puede usarse libremente. Está prohibido por ley utilizar el internet para bajarse programas, discos o películas de forma ilegal.

Cuiden de no pegar ni clavar en las paredes de las habitaciones ni poner alimentos u otros objetos en las poyatas de las ventanas.

No dejen las llaves puestas en la puerta de la habitación, y cierren las puertas con moderación. Eviten aglomeración de objetos que impidan una buena limpieza del cuarto.

El teléfono de las habitaciones se puede usar para recibir llamadas y realizar llamadas internas y externas según las tarifas entregadas al inicio de curso. El número de cada terminal es el mismo de la habitación.

Tanto al entrar como al salir, deben dejar bien cerradas ambas puertas de entrada -la reja del jardín y la puerta de cristal-.

No se debe sacar la prensa fuera del espacio asignado para la lectura, ni cortar o arrancar hojas de la misma: debe estar a disposición de todos y en adecuadas condiciones. Los mismo se puede aplicar al uso de los libros y revistas de la biblioteca.

Los ordenadores comunes deben ser tratados cuidadosamente: se ha de procurar no introducir programas nuevos ni cambiar la configuración del ordenador.

Quienes tengan coche y se les entregue un mando de apertura de puertas se responsabilizarán de él hasta que lo devuelvan a final de curso.

      
   De índole personal
     
 

El lavado de la ropa personal le corresponde a cada uno de los residentes. La ropa común -sábanas y toallas- la lavará la casa. La lavandería ha de usarse con racionalidad, cuidando de completar una lavadora para ahorrar agua y energía, dejando las máquinas limpias después de usarlas.

Aunque durante el día se han de evitar toda clase de ruidos molestos, hay unas horas de descanso (desde 15:00 a 16:30 en la tarde, y desde las 22:00 a las 7:30 de la mañana), en las que hemos de esforzarnos para que el silencio sea lo más riguroso posible.

En caso de que se prevea una ausencia, breve o prolongada se anotará en la lista correspondiente del comedor para ordenar la cancelación de las comidas oportunas.

El que tenga algún régimen de comidas o, por alguna causa, no pueda tomar algún alimento por prescripción médica, se le podrá servir un régimen especial comunicándoles al director de la casa.

En los lugares comunes de la casa y en los actos comunitarios, por deferencia para con los demás, se procurará guardar corrección en el vestir y calzar, evitando el uso de ropa deportiva, zapatillas, tenis....

Se ruega puntualidad en todas las actividades comunes y muy especialmente en las horas de las comidas para facilitar el trabajo a la asistente de la cocina.

    
 Las celebraciones litúrgicas
     
 

Las celebraciones litúrgicas son el centro de la vida del Convictorio, tanto el rezo de las laudes en la mañana, como las vísperas en la tarde, la concelebración diaria de la eucaristía y la exposición del santísimo una vez por semana.

La participación de todos en la liturgia viene exigida por nuestra misma condición de sacerdotes y se concreta en la preparación de la liturgia por cada uno de los sacerdotes en el tiempo y turno establecidos.

Para la concelebración diaria de la eucaristía, como establecen las normas litúrgicas de la Iglesia, los sacerdotes irán revestidos con alba y estola y el presidente, además, con casulla.

Para dar mayor relevancia al domingo y a otras fiestas de especial importancia, la celebración de laudes y vísperas se realizará de forma solemne y se tendrán vigilias de oración u otros actos de piedad en fechas señaladas del calendario litúrgico.